En este artículo hablamos de…

A veces se escribe en la lengua que nos fue transmitida. A veces en la que nos fue impuesta. Y a veces en la que hemos elegido.

En la Alianza Francesa de Málaga, la exposición Écrire en français da voz a autoras y autores procedentes de Buenos Aires, Tokio, Kabul, Bulgaria y otros lugares, que han hecho del francés un espacio de creación, de resistencia y de reinvención. Una lengua que se habita, que se ama, que se cuestiona y que cuenta el mundo de otra manera.

El francés, una lengua viva

A menudo se olvida, pero hoy el francés es la quinta lengua más hablada del mundo, con unos 300 millones de hablantes en los cinco continentes y cerca de 500 millones previstos de aquí a 2050. Una lengua que se difundió a través de la historia colonial, pero también mediante la diplomacia, los intercambios culturales, la educación y las migraciones. El francés se mueve. Se transforma con el rap, el slam, las redes sociales, las lenguas locales, en los patios de recreo. En resumen: vive.

También representa un baluarte frente a la fragmentación del mundo, aunque deba enfrentarse a la hegemonía del inglés.

📍 Dato destacado: hoy son los países africanos los que concentran el mayor número de hablantes cotidianos.

Francofonía: una comunidad sin fronteras

Pero, en el fondo, ¿qué es la francofonía? Detrás de esta palabra a menudo institucional se esconde una realidad mucho más viva. Según la Organización Internacional de la Francofonía, se trata de una comunidad de mujeres y hombres que comparten una lengua común, no la más hablada, pero sí una de las más enseñadas y difundidas en el mundo.
Dicho de otro modo: una lengua que une más de lo que separa.

Tres escritores y escritoras, tres maneras de escribir en francés

La exposición reúne las trayectorias de 100 autoras y autores francófonos. Para adentrarnos en esta riqueza desbordante, hemos decidido detenernos en tres voces singulares procedentes de la India, Irán y Costa de Marfil. Tres trayectorias, tres relaciones íntimas con el francés.

Shumona Sinha, el francés como lengua vital

Para Shumona Sinha, el francés no es ni una lengua materna ni una lengua extranjera. Nacida en la India, creció entre el bengalí, el hindi y el inglés. El francés llega más tarde y se convierte en una lengua de supervivencia, de escritura y de resistencia.

Llegada a Francia a comienzos de los años 2000, la autora vive la experiencia del exilio, de la violencia administrativa y de la mirada dirigida a los cuerpos extranjeros. Sin embargo, desde hace más de veinte años escribe en francés. Habla de una “lengua vital”, carnal, física:

« Ce n’est plus moi qui choisit le français, c’est le français qui me choisit »

(Ya no soy yo quien elige el francés, es el francés el que me elige)

Escribir en francés se convierte entonces en un gesto político. Frente a la hegemonía mundial del inglés, reivindica una resistencia poscolonial, otra manera de contar el mundo. El francés le ofrece también un espacio de libertad, lejos de las censuras impuestas por una sociedad patriarcal. A través de sus textos plantea una pregunta esencial: ¿quién tiene derecho a hablar, a escribir, a criticar?

Al elegir el francés, se inscribe en una tradición literaria que sacude desde dentro, demostrando que esta lengua no pertenece a nadie y que se renueva precisamente gracias a quienes la atraviesan desde sus márgenes.

Maryam Madjidi, escribir en francés para reconciliar dos lenguas

Para Maryam Madjidi, escribir en francés es reconciliar dos mundos. Nacida en Teherán en 1980, llega a Francia a los seis años, tras el exilio de su familia después de la Revolución iraní. Muy pronto vive entre dos lenguas: el persa, lengua de lo íntimo y de la familia, y el francés, lengua de la escuela y de la vida pública.

Sin embargo, es en francés donde decide escribir recuerdos vividos en persa. ¿Por qué? Porque esta lengua le permite tomar distancia, crear un espacio para respirar. Un lugar donde sus dos culturas pueden dialogar sin anularse.

En su novela Marx et la poupée (Premio Goncourt a la Primera Novela 2017), relata el exilio, la infancia, la memoria y la identidad, con una escritura sensible, atravesada por una musicalidad que a veces evoca el persa.

Su obra demuestra que no es necesario elegir entre dos lenguas: el francés puede convertirse en un lugar de paso, de creación y de reconciliación.

Gauz, plegar la lengua francesa para decir el mundo

Con Gauz, el francés se convierte en una materia que transformar. Escritor y documentalista marfileño, se mueve entre varias lenguas: francés, inglés, malinké, beté. Cada una influye en su manera de pensar y de escribir.

Para él, el francés no es una norma que haya que respetar.

No nos plegamos al francés: lo plegamos para comunicarnos con el mundo.

Critica los límites de quienes evolucionan únicamente dentro de una sola lengua y un único marco cultural. Por el contrario, reivindica una práctica libre y activa del lenguaje. Ante la cuestión de lo intraducible, responde sin rodeos: todo es traducible. Aunque falten palabras, el sentido pasa por el contexto, la situación, la invención.

Su escritura hace del francés una lengua en movimiento, enriquecida por quienes la atraviesan. Una lengua capaz de expresar la complejidad del mundo contemporáneo.

Una invitación a escuchar estas voces múltiples

Écrire en français no es solo una exposición sobre una lengua. Es una invitación a escuchar voces venidas de otros lugares, a comprender cómo el francés puede convertirse en lengua de ira, de deseo, de libertad o de reparación.

En estas trayectorias singulares, el francés aparece menos como un origen que como un lugar de encuentro.

🌍 Una francofonía sin fronteras, plural, vibrante y decididamente contemporánea.

 Para descubrir hasta el 6 de marzo en la Alianza Francesa de Málaga.